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  • Sergio Iván García Bonilla

No lo dejes de último…

Si hay algo que resaltar en la cultura de emprendimiento de Colombia, es la valentía y el ingenio que las personas de nuestro país tienen para poder sacar adelante negocios con pocos recursos y teniendo como aliados, básicamente, solo a sus familias.


Sin embargo, muchos de los negocios -aún hoy, con tanta información a la mano- se poner a rodar sin tener un panorama claro de lo que se quiere, se proyecta o se tiene como meta. En este conjunto de aspectos, entran todos los asuntos jurídicos que están involucrados en cada etapa empresarial: creación de la empresa, ejecución del negocio, regulación de relaciones entre socios, lo que llamamos nosotros como “carta de navegación de la empresa” que son los estatutos y, también, las formas de resolver los conflictos, por nombrar las líneas gruesas.


En algunos espacios de interacción y académicos que hemos tenido con empresarios pequeños y medianos de diversos sectores, algunos incluso ya iniciando su proceso de internacionalización, hemos podido percatarnos que varios de sus negocios, a) no están formalizados; b) no tienen su marca registrada; c) no hacen ni firman contratos con sus proveedores, aliados o distribuidores.


Pues bien; en nuestra práctica con diversos clientes hemos podido evidenciar que la planeación jurídica no es una prioridad para algunos empresarios. Por ejemplo, en el sector creativo no solo no tienen los temas jurídicos como prioritarios, sino que hay una especial reserva frente a la asesoría legal que los empresarios de este sector justifican en que lo legal y lo creativo no son compatibles.


Una de las máximas de SEISG es que el derecho debe ser preventivo más que curativo; sin duda alguna, es absolutamente efectivo cuando debe ser curativo. Pero la función más espléndida de las herramientas que brinda el derecho se cumple cuando se usan en la planeación de cualquier transacción, negocio, relación contractual, etc. Solo así es que verdaderamente se cierran las brechas de riesgo de un negocio.

Son miles las razones y los asuntos que hacen clave que toda empresa considere la planeación jurídica dentro de sus actividades internas y de cara a sus clientes; sin embargo, solo por tomar lo más básico, analicemos las desventajas de no cumplir con los tres numerales mencionados arriba:


  • Empresas no formalizadas: la creación de empresa permite distribuir el riesgo, pues las obligaciones, deudas y negocios de la empresa se atienden con el patrimonio de la empresa y no de la persona natural; en consecuencia, se distribuye el riesgo. Además, hoy en día hay más beneficios tributarios para las empresas que para las personas naturales de régimen común. También, es el respaldo más importante que hay para recibir apoyo del sector público y privado en proyectos de innovación y generación de empleo; finalmente, en ocasiones ayuda a evitar la fuga de clientes.


  • Marcas no registradas: el derecho de uso y explotación de una marca solo se adquiere con el registro; para poder hacerlo, habrá que hacer un estudio de antecedentes marcarios para asegurar que la marca está disponible para ser registrada. Allí radica la importancia de hacer el registro y de no dejarlo para después: si el interesado no lo hace, muy seguramente otro irá a registrarla. Adicionalmente, la marca es un activo estratégico de toda empresa y es la que más adelante le dará valor a la empresa misma. ¿Vale más la marca Coca Cola o las gaseosas que vende la empresa dueña de la marca?


  • No hay cultura contractual: sobre este aspecto solo diremos que la forma más fácil de enredar los negocios es que no haya contratos. Siempre es importante dejar los pedidos o las ofertas claras, las condiciones en que se hacen y cómo se pueden exigir. Nada más difícil que exigir un pago no cumplido cuando no hay nada acordado.

Tal vez parte de la historia no favorece a los abogados y todavía algunas personas los ven como algo lejano, complejo y costoso. No obstante, hoy en día el rol del abogado ha cambiado en el mercado, así como su manera de prestar servicios y de generar relaciones comerciales. Por esta razón, señor empresario, confíe y planee. Y hágalo con un abogado al lado. Ya decía un comercial de los 90s: es mejor prevenir que tener que lamentar… y que, en ese caso, el abogado salga más caro.

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